Artista multimedia, dibujante, grabadora y profesora en la Facultad de Arte y Diseño de la Universidad Provincial de Córdoba. Egresada de la Escuela Superior de Bellas Artes Dr. Figueroa Alcorta. Amplió su formación investigando en diferentes campos como el del video arte, la video documentación, la multimedia y el net.art.
Entre los proyectos más relevantes se encuentran Línea de Pandora, Centro de Arte Contemporáneo de Córdoba; Protegjer, museo Caraffa, invitada por el grupo MasMedium como mediadora; De Argentina y sus Relatos, puesta multimedia interactiva junto a Martha Bersano en el Museo de las Mujeres de Córdoba; Proyecto D-Cube, presentado en Córdoba en Espacio Rojo como intervención de Lucera, en Brasil en el marco de la Bienal de Grabado- Gravura y en el Paseo del Buen Pastor en Córdoba.
Participó en la obra de teatro “Cuerpo de Mujer. Peligro de Muerte” como video artista con la dirección de Cheté Cavagliatto y la dramaturgia de Guillermina Yukelson. Con Santiago Pérez, Cheté Cavagliatto, Claudio Vittore y Analisa Galante realiza la obra de teatro “1918 El Grito de Córdoba”, ganadora del Concurso de Artes Escénicas Centenario de la Reforma Universitaria.
Cuenta con varios premios y menciones, como así también con exposiciones individuales y conjuntas. Ha participado en varios festivales: Zemos en Sevilla, Festival de Cine de Málaga, CCCB Barcelona, premios Lumen_ex, Extremadura, entre otros.
Directora de la Galería de Arte Nodo 940 de Córdoba. Creadora de Arte en Revista.

El arte de Gabriela Barrionuevo, una alquimia para sanar

Nacida en 1971, atraviesa su infancia dibujando por doquier, donde puede: sus cuadernos escolares, las agendas telefónicas de su casa, una porción de pared. A los 15 años comienza a cursar los talleres libres de la Escuela Provincial de Bellas Artes Dr. Figueroa Alcorta donde aprende el valor del oficio con su primer gran maestro, el grabador Héctor B. Galetto. Por él Impulsada, realiza su primera exhibición en 1990. De allí hacia adelante, y en sus propias palabras: “ya no puede parar de crear”. Obtiene en 1992 el título de Perito y Profesora de artes plásticas. Dos años después, el de Perito y Profesora de dibujo y grabado de nivel superior. La Academia le vale no sólo un espacio de formación, sino especialmente un lugar de encuentros afectivos y profesionales ricos y estimulantes. Realiza sus prácticas docentes con Martha Bersano en la cátedra de Composición Plástica. Años después, se convierten en colegas y amigas, y comparten proyectos artísticos. Paralelamente a su actividad como artista, desarrolla la tarea docente nutriéndola con su propia experiencia creativa. Actualmente es titular de las cátedras de Dibujo II y Dibujo III y la cátedra de Investigación en Artes y Lenguaje digital y Audiovisual en la Escuela de Bellas Artes Dr. Figueroa Alcorta de la Facultad de Arte y Diseño de la Universidad Provincial de Córdoba.

Ya en 1997, comienza a incursionar en las herramientas digitales, con una inusitada inquietud que le sirve como vehículo para aprender a trabajar tecnologías tan diversas como teléfonos celulares, cámaras digitales elementales, hasta equipos high tech donde maneja programas para obras interactivas, diseñadas específicamente para funcionar en la Red Internet, como la historieta “Madeja”.

La obra de Gabriela Barrionuevo es arremolinada y sobrecogedora. Las texturas, las líneas, las palabras y las manchas aparecen por doquier conectando como carriles, o mejor, como las raíces de una planta que intenta prenderse en un medio hostil, porque está determinada a sobrevivir. Es difícil delimitar la obra, sus bordes todos parecen afectarse constantemente, como la piel, por el contacto con el mundo. Así como su obra es ella: intensa, receptiva, abierta al encuentro. Como si de una extensión de sí misma se tratara, arroja en cada obra su mirada del mundo, como queriendo entablar conversación con quien mira, escucha –también compone la música de cada uno de sus videos, o lee su poesía.

Hay obras y personas indisolubles, creaciones que no materializan temáticas, o conceptos, sino una experiencia vital. Y es por esto que a veces podría parecer imposible disociar sus dibujos, grabados, imágenes digitales u obras interactivas. Uno perfectamente puede seguir el hilo narrativo de una historia recurrente, saltando de una a otra etapa creativa de Gabriela. No importa el medio, la obra crece emergiendo en los soportes necesarios o posibles para una artista que puede dibujar y pasar enseguida a la programación digital para la realización de un video arte, o ensayar una historieta en papel y verterla al Net.art. La experiencia del dolor y la violencia atraviesan toda su producción, a veces tamizada con un humor sardónico, combinado siempre con una estética seductora proveniente de la esfera de la gráfica. Es invariablemente dibujante, ilustradora de su propio relato, de nuestra historia nacional doliente y del relato universal: el dolor que causa la constante lucha por el poder que se da en cada vínculo humano. Pareciera que –a pesar de caer en una perspectiva harto romántica, me atrevo a decirlo- el arte se le da como una poderosa alquimia vital, que le permite sanar y tejer otras redes humanas más potables y enriquecedoras. Tanto así, que además de su prolífica producción individual, cuenta con muchísimos proyectos colectivos, verdaderas experiencias de trabajo en equipo como el Homenaje a Manuel de Falla realizado en el Centro Cultural España Córdoba, en el año 2003, que incluía proyecciones de video, una orquesta en vivo, bailarines, performers y recitado de poesías; o “De Argentina y sus relatos”, la muestra interactiva realizada con la escultora Martha Bersano, donde exploran disciplinas como el dibujo, la pintura, la escultura, el video arte y la interactividad para hacer desembarcar sus reflexiones sobre las crisis sociales profundas de nuestro país en una instalación rica en lenguajes artísticos. Hacer un relato cronológico sobre su producción, insisto, no sólo es complejo, sino que traiciona su propia naturaleza creativa, puesto que va y viene entre técnicas y soportes, reelaborando obras del pasado, e incluso superponiéndoles intervenciones.

Y es esta misma concepción del arte como vehículo conector, lo que ha plasmado en su proyecto Nodo 940, un espacio que invita a que otros artistas realicen sus muestras, apadrinando otros y eligiendo a quienes consideren sus maestros, generando una verdadera red colaborativa. Así son Gabriela y sus obras: un rizoma, un tejido desordenado, una red viva.

Florencia Ferreyra
2018